Dom. Abr 11th, 2021
    Restaurante trinquete pelayo

    Ensalada de locos – loqueras o no loqueras

    Durante la Guerra Civil, el Trinquete de Pelayo fue capturado por una sociedad secreta que encomendó su administración a un grupo de pelotaris encabezados por el Faixero de Ganda (José Peiró Sanchis), que ejerció de intendente del nuevo régimen franquista. La propiedad pasó a manos de la familia Segarra de Vall de Uxó en 1947, que la restauró, pero los cambios más significativos, como la cubierta del trinquete, fueron obra de la familia Tuzón, que la posee desde 1976.
    El Trinquete de Pelayo mide 58,5 metros de largo, 11 de ancho y 9 de alto. El hecho de que los jugadores sean tan altos hace necesario que se acostumbren al entorno y se posicionen correctamente. Está absolutamente cerrada, sellada, con iluminación y un temporizador electrónico en la pared detrás del resto de la galería.
    El terreno estuvo dominado por losas y, hasta los años 20, por ladrillos. Hasta 1976, era un trinquete “perdido”, es decir, que nunca se había encontrado. A pesar de que las galerías estaban cubiertas por alamedas metálicas, las pelotas podían subir (o bajar): si subían por el lado del dau, hacían una broma, diciendo “Esa has ido al Instituto” (refiriéndose al Instituto Luis Vives), y si bajaban por el resto de la sala, decían “Esa has ido al Instituto”.

    Restaurante ‘pelayo gastro trinquet’ (valencia)

    El restaurante Trinquet de Pelayo es un espacio diáfano, moderno y decorado con mucho gusto. Lo que hace que su decoración sea distintiva es su lateral de rafia pilotari, que se coloca encima de los comensales en honor al deporte del trinquet.
    A pesar de que la sala no es especialmente amplia, la altura de los técnicos y la ubicación elevada de las mesas respecto a la barra proporcionan una sensación de amplitud que se agradece. La separación de las mesas es correcta, y te sentirás relajado nada más entrar.
    Toda la carta del Gastro Trinquet Pelayo está disponible en su página web. Su especialidad es la cocina valenciana con arroces y fideuás hechas en el momento. Además, hay una variedad de aperitivos fríos y calientes, así como carnes y mariscos.
    El pulpo a la brasa con emulsión de boniato, la tierra de aceitunas y las patatas fritas con pimentón de la Vera fueron otros de los entrantes que pedimos. El plato se prepara en la mesa y se presenta en un plato, lo que, en mi humilde opinión, es una parafernalia innecesaria para preparar un plato cuando se puede comprar en la cocina ya montado en un bonito plato… Igualmente, para justificar el precio de 15€, que me pareció injusto, teniendo en cuenta que el plato en sí era excelente.

    Pilota valenciana

    Pelayo Gastro Trinquet une el deporte y la gastronomía, asegurando la longevidad de la cultura y la tradición valenciana. En este encantador restaurante, puede pedir un bote de pelota valenciana para comer antes o después de la cena.
    En Valencia, el restaurante Pelayo Gastro Trinquet es una visita obligada. Aquí se encuentra un gran zaal (trinquet) que también se conoce como la catedral. La pelota, uno de los deportes famosos de Valencia, se juega aquí desde 1868. En valenciano se dice pilota.
    Se parece a la kaatseball, salvo que es mucho más grande. También se puede utilizar cualquiera de las paredes del zaal. La catedral se modernizó en 1976, y se esperaba que reabriera después del verano, pero no fue así.
    Como le damos mucha importancia a la tradición, la historia y la cocina, era el momento perfecto para cenar en Pelayo Gastro Trinquet. Comenzamos inspeccionando el pelotazo. Aquí se cuelgan hasta los retratos de los pelotaris.
    De ober, por supuesto, se sirve un delicioso vino y no sólo uno. Es un sauvignon blanc de baja graduación que responde al nombre de Impromptu. Este vino procede de las Bodegas Hispano+Suizas, que tienen wijngaarden en la región vinícola de Utiel-Requena.

    Mi debut en el trinquete de pelayo de valencia

    El ‘Trinquet de Pelayo’ era un singular local valenciano donde se jugaba a la pilota y donde se podía comer algo rápido mientras se veía un evento deportivo. Desde hace cuatro meses, ha pasado a llamarse ‘Pelayo Gastro Trinquet’, y es uno de los pocos lugares del centro de la ciudad donde se puede disfrutar de la cocina tradicional. Arroces de todo tipo y platos de todo tipo, en un insólito lugar.
    Aunque Pablo, ya establecido en este nuevo local, considera que la comida es uno de sus objetivos tras aceptar el reto: “servir cocina tradicional valenciana en el corazón de la ciudad”, y yo estoy de acuerdo. Porque es cierto. Cada vez que alguien de fuera de la ciudad pregunta dónde puede conseguir paella valenciana, simplemente le enviamos a la playa o a una de las muchas catacumbas de arroz de la región. Y también a otra cosa. La sepia con mayonesa, por ejemplo, o la titaina, o la genuina sang con ceba. o lo sofisticado, o lo cutre, o lo “para guiris” han encontrado en el centro.
    Y después de comer un especial ajo arriero con garrofón en lugar de patata, o arroz de senyoret, o pulpo a la brasa con boniato y tierra de aceitunas, el propio Pablo reaparece en la mesa, dándonos la sensación de que éste es el lugar al que queremos ir (y la impresión de que éste es el lugar al que queremos ir). En realidad, casi toda la clientela es local.

    Por admin

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